La crisis desde la visión sistémica

Esta semana he pasado dos días en una acción formativa impartida por Jan Jacob Stam y organizada por Emana que tenía un título de lo más sugerente: La crisis en las organizaciones: conectar con las raíces para encontrar el futuro. El curso ha sido eminentemente práctico: algo de teoría y mucha práctica en forma de constelación organizacional.

Inicialmente me acercaba a este curso con la idea de aplicar los conocimientos a mi nuevo proyecto profesional que empieza a tomar forma, e incluso hacer una constelación que me facilitara ver algunas cosas más claras. Pero sorprendentemente me ha servido más bien para mirar hacia atrás y comprobar que la etapa anterior había quedado bien cerrada. Algo así como cuando te vas unos días de casa y compruebas que dejas las luces apagadas, la llave de paso cerrada, los equipos electrónicos desenchufados… y además, que no te has dejado nada que vayas a necesitar esos días que estarás fuera y que en casa no va a necesitar nadie. Fase cerrada, a otra cosa, mariposa. Aunque no esperaba obtener ese resultado, creo que es una buena forma de arrancar el nuevo proyecto.

Me gustaría compartir aquí algunas de las claves que dio Jan Jacob Stam.

1.- El arte de conectar y separar. Jan Jacob afirmaba que solemos preocuparnos mucho por conectar (con personas, proyectos…). Pero no ponemos el mismo interés a la hora de desconectar, de separarnos. Afirmaba (y pudimos verlo también en una constelación) que en esa relación has podido dar mucho. Parte de lo que has dado ya no te pertenece y por lo tanto ya no tienes que preocuparte por lo que se haga con ello: no es tuyo, es de otro. Pero hay otra parte que necesitas para seguir viviendo y te la tienes que llevar. Se refería sobre todo a emociones: el corazón lo necesitas para seguir viviendo, así que procura meterlo en la maleta. Además, tu corazón no le sirve a nadie; si te lo dejas probablemente acabe entre los desechos.

2.- ¿Para qué es solución este problema? Desde el punto de vista del pensamiento sistémico, un sistema se autorregula y permanece en equilibrio constante. Eso significa que un problema es en realidad una respuesta a alguna situación que requiere ser resuelta. De ahí el planteamiento: si se ha presentado este problema será porque resuelve un problema mayor en el sistema. De entrada me parece un planteamiento duro pensar, cuando estás en plena crisis, que eso te pasa para arreglar un problema del sistema. Y más duro cuando ese problema ha provocado “caídos” que no van a poder ver la solución que plantea este tipo de visión.  Pero he de reconocer que también tiene una aplicación práctica si el problema en lugar de matarte te ha hecho más fuerte: te (me) facilita aceptar del pasado y afrontar el futuro con una visión más optimista.

3.- “No construyes la realidad sino que te expones a ella como aparece ante ti”. Reconozco que no me gusta esta visión determinista del pensamiento sistémico. Quizá esté entendiéndolo mal, pero me da la impresión de que su planteamiento es que no puedes hacer nada para evitar lo malo (o lo bueno) que te pasa, y que además debes aceptarlo con alegría porque es para que el sistema logre un bien mayor. El futuro emergente se te presenta un día sin que lo esperes ni lo hayas invitado, y se te mete en casa. Lo siento, pero mi cerebro no está preparado para esto. Yo prefiero creer en la libertad de elección y decisión de las personas que en marionetas cuyos hilos son movidos por el sistema. Evidentemente la libertad no es infinita, hay un marco en el que moverse (leyes, condiciones físicas, recursos disponibles…), pero ese marco ofrece numerosas opciones entre las que elegir.

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